Poder germinativo dentro de rangos recomendados por lote (fechas de producción y vencimiento visibles).
Semillas seleccionadas por tamaño, sanidad y homogeneidad; opciones heirloom e híbridas en cultivos clave.
Enfoque por uso: cocina (albahaca, cilantro, perejil), ensalada (lechugas, espinaca, rúcula, kale), procesado (Rio Fuego para salsa, Santa Cruz para conserva), flores para polinizadores (cosmos, zinnia, girasol, marigol).
Adaptación climática: referencias para clima cálido (papaya, maracuyá, sandía, melón), templado (tomate, pimiento, calabacín) y frío/altura (brotes de brassicas, arveja, uchuva, tomate de árbol, feijoa).
Presentaciones prácticas: sobres con indicaciones de profundidad de siembra, marco, riego y cosecha, más tips de manejo.
Aptas para asociaciones (maíz–frijol–cucurbitáceas, flores repelentes como tagetes junto a solanáceas).
Sostenibilidad: uso de abonos verdes como Vicia para mejorar suelo entre campañas.
Planifica la temporada: revisa clima, altitud y exposición solar (mínimo 4–6 h para frutos; hojas aceptan semisombra).
Prepara el sustrato: suelto, con buen drenaje y materia orgánica. En maceta usa contenedores desde 10–12 L (hojas/aromáticas) y 20–40 L (frutos como tomate, jalapeño, zucchini).
Siembra: regla general = profundidad ≈ 2–3 veces el diámetro de la semilla (muchas flores se siembran superficialmente con luz).
Riego: humedad constante sin encharcar; en almácigo usa pulverización fina. Acolcha para estabilizar temperatura y humedad.
Trasplante y tutorado: cuando haya 4–6 hojas verdaderas (tomate, pimiento, berenjena) y según cultivo (tutores, jaulas o espaldera para enrame).
Nutrición: compost y abonos balanceados; potasio y calcio en etapas de flor/fruto.
Cosecha: por tamaño/color adecuados; en hojas, usa corte y vuelve para producción continua.
Rotación y asociaciones: alterna familias (brassicas, solanáceas, leguminosas, cucurbitáceas) y acompaña con tagetes, caléndula, lavanda para atraer/repeler.
Rúcula, lechugas (Bíbita, crespa, romana), cebollín, perejil, mentas, albahaca y tomate cherry por su alto rendimiento en poco espacio.
De 3–7 días (rúcula, rábano, lechugas) a 10–20 días (pimientos, berenjena, aromáticas). Frutales y cactus pueden tardar 2–6 semanas.
La híbrida prioriza uniformidad, vigor y sanidad; la heirloom mantiene sabor tradicional y permite guardar semilla (según aislamiento).
En su empaque cerrado, con sílica o arroz, en lugar seco, oscuro y fresco (10–18 °C). Evita calor y humedad.
Depende del clima. Hojas y aromáticas admiten más ventanas; frutos (tomate, pimiento, calabaza, sandía, melón) piden temperaturas templadas/cálidas.
Varía por cultivo; como referencia, un sobre de hoja rinde varias bandejas o metros lineales, y uno de frutos cubre de 4 a 10 plantas, según especie.
Intercala flores (cosmos, zinnia, marigol, girasol, lavanda). Evita insecticidas durante floración y ofrece agua en recipientes poco profundos.
10–12 L para hojas y aromáticas; 15–20 L para ajíes y cherry; 20–40 L para tomate grande, berenjena, calabacín o frutales jóvenes.
Falta de luz. Aumenta luminosidad, siembra más superficial, baja temperatura nocturna y trasplanta enterrando parte del tallo (en tomate funciona muy bien).
Sandía: zarcillo seco junto al pedúnculo y “mancha de suelo” crema. Melón: aroma intenso y microgrietas en pedúnculo (según variedad).