Variedades tropicales, exóticas y tradicionales.
Alta germinación y excelente adaptación a diversos climas.
Frutas con alto valor nutricional y usos múltiples.
Aptas para huertos familiares o producción comercial.
Libres de químicos y compatibles con agricultura orgánica o agroecológica.
Preparación del terreno: usa tierra suelta, fértil y bien drenada.
Siembra: coloca las semillas a la profundidad indicada para cada especie, generalmente entre 1 y 3 cm.
Riego: mantén la humedad constante sin encharcar.
Luz solar: la mayoría de las frutas requiere entre 6 y 8 horas de sol al día.
Mantenimiento: poda y fertiliza regularmente con compost o abono orgánico.
Cosecha: disfruta de frutas frescas, sabrosas y naturales directamente del árbol o planta.
Sí, especies como la fresa, la uchuva y el tomate de árbol crecen muy bien en macetas grandes con buen drenaje y exposición solar.
Depende de la especie. Algunas como la fresa producen en pocos meses, mientras que otras como la guanábana o el maracuyá tardan entre 6 y 12 meses.
No, basta con riego regular, buena iluminación y control natural de plagas. Son cultivos de bajo mantenimiento.
La mayoría prospera en climas cálidos o templados, aunque algunas especies como la fresa o la feijoa se adaptan bien a zonas frías.
Sí, algunas especies requieren polinizadores naturales como abejas o viento, mientras que otras se autofecundan.
Sí, siempre que tengan requerimientos similares de agua y sol. Esto incluso mejora la biodiversidad del huerto.
El compost orgánico o estiércol bien descompuesto aporta nutrientes esenciales sin químicos.
Utiliza métodos naturales como extracto de ajo, neem o infusiones repelentes de hierbas aromáticas.
Generalmente al inicio de la temporada de lluvias o en primavera, cuando las temperaturas son moderadas y la humedad favorece la germinación.
Son más frescas, conservan todos sus nutrientes, están libres de químicos y fomentan una alimentación más saludable y sostenible.