Variedad amplia: incluye especies culinarias, medicinales y ornamentales.
Alta germinación: semillas seleccionadas para un crecimiento vigoroso.
Adaptabilidad: pueden cultivarse en macetas, huertos o jardines.
Ecológicas: libres de tratamientos químicos y compatibles con agricultura sostenible.
Durabilidad: muchas son perennes y florecen año tras año.
Preparación del sustrato: utiliza tierra fértil, suelta y bien drenada.
Siembra: coloca las semillas a poca profundidad (0,5 a 1 cm) y cúbrelas ligeramente.
Riego: mantén la humedad constante, sin encharcar.
Luz: sitúa las macetas en un lugar con buena iluminación natural.
Mantenimiento: poda regularmente y cosecha hojas o flores según su desarrollo.
En pocas semanas, disfrutarás del aroma fresco de tus plantas favoritas.
Sí, la mayoría se adaptan perfectamente a macetas en interiores siempre que reciban buena luz natural o artificial de espectro completo.
Generalmente entre 7 y 21 días, dependiendo de la especie y las condiciones ambientales.
Requieren de 4 a 6 horas de luz solar al día. En climas fríos pueden cultivarse junto a una ventana o con luz artificial.
Prefieren un sustrato suelto, aireado y con buen drenaje. Puedes mezclar tierra negra con compost y perlita.
Depende de la variedad. Por ejemplo, la albahaca es anual, mientras que el romero, tomillo y menta son perennes.
Sí, muchas aromáticas como la lavanda o el romero actúan como repelentes naturales y benefician a otras especies.
No necesariamente. Con abonos orgánicos o compost es suficiente para mantenerlas sanas.
Dos o tres veces por semana, dependiendo del clima. Evita el exceso de agua para no dañar las raíces.
Se recomienda cosechar las hojas o flores antes de la floración completa, momento en que concentran más aroma y sabor.
Cada especie tiene propiedades únicas: la manzanilla es calmante, la menta digestiva, el orégano antioxidante y la caléndula cicatrizante.